Cuentos

Geschichte des Rosenkavalliers und der schwangeren Jungfrau aus Liliput

Juan Carlos Onetti

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Im ersten Augenblick glaubten wir drei, den Mann für immer zu kennen, Richtung Vergangenheit und Zukunft. Wir tranken gerade ein laues Bier, bei Anbruch einer Spätsommernacht, auf der Terrasse des Universal. Um die Platanen herum begann die Luft zu wirbeln, und vom her Fluss drohten prahlerische Donner.

Die Küsse

Juan Carlos Onetti

Er hatte sie von seiner Mutter kennengelernt und verschmäht. Er küsste beide Wangen oder die Hand jeder beliebigen Frau, die man ihm vorstellte, er hatte den unzüchtigen Ritus respektiert, der es erlaubte, die Münder zusammenzuführen.

Die Freunde

Juan Carlos Onetti

Seitdem er sie mit der Mutter aus der Kathedrale kommen sah, verschwand er von den Freitagstreffen im Tupinambá. Wenn wir seine Nachbarin fragten, antwortete sie uns, er sei nicht krannk, sie höre ihn sich in der Kellerwohnung bewegen und jetzt, da die schöne Jahrezeit zurückäme würde er nach der Siesta wieder ausgehen, mit der Staffelei und seiner schmutzigen Schachtel mit Farben, um unveröffentlichte Sträßchen im Barrio Sur zu suchen.

El árbol

Juan Carlos Onetti

Cuando aquella mañana de cielo feliz, la muchacha, violín en mano, llamó a la puerta de la casita jardín de los Risi, un hombre de paisano, un poco mulato, abrió de un tirón y la obligó a pasar.
- Póngase contra la pared y apóyese en las manos.

Amanhã será outro dia

Juan Carlos Onetti

A chuva deixara os bulevares quase vazios e só restava gente agrupada no café envidraçado onde, havia meses, não a deixavam entrar.
Sonia, de pé no vestíbulo da casa vazia, viu que a chuva passava, fatigada, a manso chuvisco, viu-a cessar enquanto aumentava o frio do vento, e pensou que aquilo era sinal de boa sorte.

Mañana será otro día

Juan Carlos Onetti

La lluvia había dejado las Ramblas casi vacías y sólo quedaba gente agrupada en el café encristalado donde, desde meses atrás, no la dejaban entrar.
La Sonia, de pie en el portal de la casa vacía, vio que la lluvia pasaba fatigada, amansa llovizna, la vio cesar mientras crecía el frío del viento, y pensó que aquello era un signo de buena suerte.

Ida y vuelta

Juan Carlos Onetti

Se encontró sólo en la sala de espera y se puso a mirar el diario que había llevado para el brazo. Las manos le temblaban levemente. Sacó un cigarrillo y antes de encenderlo se acarició el ralo bigote cuyo crecimiento había vigilado durante semanas.

La escopeta

Juan Carlos Onetti

No era noche cerrada cuando estiré el brazo para encender la lámpara sobre la mesa. Era necesario que terminara de escribir mi artículo antes del alba y correr para echarlo al buzón y esperar acurrucado que volviera el cartero entre la bruma que el amanecer iba castigando con látigo del color exacto de la sangre fresca y brillante.

Montaigne

Juan Carlos Onetti

Alle hatten wir dieselbe Nachricht erhalten, dasselbe unglaubliche Angebot. Und da waren wir; zu sechst, dazu natürlich er, denn die Zusammenkunft fand in seiner Wohnung statt. Charlies briefliche oder telefonische Einladung sagte uns, am Freitag sieben Uhr abends - den Sonntag möchte ich euch nicht verderben - beginne ich mich umzubringen. Zum Teufel mit dem, der mich hängenläßt, denn er wird keine Gelegenheit mehr haben, es wiedergutzumachen. Zu essen, zu trinken gibt es reichlich.

La cara de la desgracia

Juan Carlos Onetti

Para Dorotea Muhr – Ignorado perro de la dicha

1

Al atardecer estuve en mangas de camisa, a pesar de la molestia del viento, apoyado en la baranda del hotel, solo. La luz hacía llegar la sombra de mi cabeza hasta el borde del camino de arena entre los arbustos que une la carretera y la playa con el caserío.

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