Sobre Onetti: Autores A – Z

La vida breve

Bárbara

El protagonista es Brausen y cuando la novela comienza está esperando la vuelta de Gertrudis, su mujer, de una operación por un cáncer de pecho (...Ablación de mama. Una cicatriz puede ser imaginada como un corte irregular practicado en una copa de goma, de paredes gruesas, que contenga una materia inmóvil, sonrosada, con burbujas en la superficie, y que dé la impresión de ser líquida si hacemos oscilar la lámpara que la ilumina...

Los Adioses

Bárbara

"Cuando un escritor es algo más que un aficionado, cuando pide a la literatura algo más que los elogios de honrados ciudadanos que son sus amigos, o de burgueses con mentalidad burguesa que lo son del arte, con mayúsculas, podrá verse obligado por la vida a hacer cualquier clase de cosa, pero seguirá escribiendo. No porque tenga un deber a cumplir consigo mismo ni una urgente defensa cultural que hacer, ni un premio ministerial para cobrar. Escribirá porque sí, porque no tendrá más remedio que hacerlo, porque es su vicio, su pasión y su desgracia".
Onetti; "Literatura ida y vuelta"

"Toda la novela (Los adioses) está teñida entonces, por los prejuicios, por la mediocridad, por los temores y por las fobias del bolichero. Ese individuo, que también es un personaje, nos obliga a aceptar, nos impone su punto de vista y al mismo tiempo nos aconseja, muy a la sordina, que desconfiemos de lo que nos cuentan. Pera el lector no tiene otro camino que aceptar su versión. Y jugar al descarte. El lector tiene que meterse en la historia, tiene que participar y nunca estará seguro de nada, salvo de los hechos primarios. Pero ¿qué significan los hechos en su crudeza total, en su desnudez? Nada. Son simples gestos que es preciso traducir, descrifrar, darles sentido. No hay trampa ninguna en la novela. El lector se convierte en cómplice".
Onetti; "Vida y obra"

No me extraña ahora haber leído que “Los adioses” era una de las novelas preferidas de Saer. Tampoco que, de todo lo escrito, era ésta la que más gustaba al propio Onetti.

Podría aventurarse que la novela cuenta la historia de un hombre, el protagonista, que llega a un pueblo a dejarse morir. Podría decirse esto pero no sería cierto. En realidad no se cuenta la historia del personaje, del que nada se sabe, sino las hipótesis que surgen en torno a su vida y que son sostenidas por los otros personajes.

Distintas historias posibles se dan entonces en la novela y giran en torno a la vida del protagonista; por un lado las hipótesis esgrimidas por los habitantes del pueblo (entre los que, al principio, se cuenta el propio narrador); por otro lado, la historia verdadera que el hombre carga y, finalmente, las cartas que recibe semanalmente de dos mujeres. Mujeres que lo visitan en distintos momentos y que serán también tejidas en las historias que los pueblerinos imaginan.

A medida que el relato avanza, el narrador-testigo comienza a incomodarse y distanciarse del punto de vista general, empieza a tomar un lugar de sospecha con respecto a lo que tan fácilmente los otros habitantes se esfuerzan en hacer encajar. Sitúa así, para el lector, las dos posibilidades en simultáneo con las que nos encontramos en la novela, la historia narrada por medio de descripciones y la historia inferida. En este campo ambiguo en el que se deduce al tiempo que se lee, misma operación que está haciendo el narrador, se está hasta el final.

Una obra muy bella, plagada de descripciones minuciosas más que de acciones , exquisita por cómo está escrita, por la sensibilidad de la historia, por los juegos literarios de los que permite disfrutar.

"Controlaban los pedidos de botellas que trasmitía el peón al administrador, y ocupaban sus horas suponiendo escenas de la vida del hombre y la muchacha encerrados allá arriba, provocativa, insultantemente libres del mundo".

"Una vieja de la sierra había contado que se acercó un domingo a la casita para pedir fósforos, que una ventana estaba abierta y que el hombre, solo, de pie, desnudo, se miraba en el espejo de un armario; movía los brazos, adelantaba una sonrisa curiosa, de leve asombro.